Soy un universo entero guardado en mi memoria, habito con gratitud la inmensa multitud de experiencias que me compone.
Soy un tejido armónico de lo que he hecho y lo que no, lo que sucedió y lo que no paso, entre decirés y haceres, pensamientos, sentimientos, emociones, risas y llantos, días llenos de color y otros en que lo blanco llego a ser ópaco. Soy un tornasol de lugares, personas, amores y desamores, éxitos, y fracasos. Puertas cerradas, ventanas abiertas, es por ello que hago uso consciente de la función selectiva de mi memoria; de manera generosa me brindo olvido selectivo, para evitar mi saturación mental, proteger mi salud emocional y así poder tomar decisiones desde una postura sana y partiendo de mi necesidad, de mi realidad, de mi bienestar.
No niego que en la curva de mi olvido, hay muchos detalles que se pierden, mucho de mí que conservarlo no es viable y no tiene sentido, porque esa mujer que me habitó, es un recuerdo bello, pero un recuerdo guardado, que tiene un sitio reservado que a veces, por una u otra circunstancia traigo al presente, pero es fugaz, lo miro con cariño, lo dejo pasar a través de mí y le permito que siga su camino. No me detengo ahí, no retorno eso sería un desvarío.
Sin embargo, qué bello es saber que soy un crepúsculo al alba lleno de anochecer.
"No estoy seguro de que yo exista, en realidad. Soy todos los autores que he leído, toda la gente que he conocido, todos los seres que he amado. Todas las ciudades que he visitado, todos mis antepasados..." Autoría: Jorge Luis Borges