Mi Papi:
Ayer casi no dormí de tanto llorar,
en la mañana me seguía sintiendo igual,
abatida y rematamos cuando yo en un afán de resetearme
de empezar bien el día y dejar todo atrás
borre los mensajes,
te enfureciste y me dijiste así:
"Ves como jodes, así te gusta joderme la vida"
y luego, me escribiste:
"Más te vale que vuelvas a escribir lo que borraste",
estabas tan enojado, que me amenazaste.
Yo borré lo que no sumaba,
había escrito que estaba triste,
que no me sentía bien,
y pensé, "ya Patricia Adriana, déjalo ir
ya te respondió los mensajes,
borra esa pendejada y escribe lo que de verdad deseas"
y te escribí que quiero estar bien,
y demás palabras lindas,
y me dijiste "no puedo estar bien cuando haces
lo que me emputa", ¿Ves, así cómo puedo confiar?
Y de nuevo, me sentí tan mal,
y lloré porque fuiste no solo duro sino agresivo
y pensé, ¿Esto es bueno y sano en una relación?
y encima a distancia,
otra vez hiciste algo muy malo,
otra vez te equivocaste.
Y ME DI CUENTA, que no quiero eso
no quiero sentir que debo cuidar
lo que digo o hago porque todo lo ves
como una ofensa de mi parte,
te defendiste como si me odiaras
con tanto enojo y con tan poco tacto,
me doy cuenta que ante tus ojos
soy un cúmulo de errores
y no quiero eso, porque eso es feo,
y ahora me haces la ley del hielo
ni siquiera oyes mi audio,
ah y debo recordar que hoy ante mi desanimo
quité mi foto de perfil y de inmediato
me escribiste que te borré
en tan mal modo, con tanto enojo.
¿Quién necesita una mujer que te dé disgusto tras disgusto?
¿Qué se equivoque tanto y tan seguido
que tengas que darle sermones y acorralarla,
porque sientes que no entiende?
Mujeres mejores que yo hay muchas
millones y millones,
una de ellas es la necesitas y mereces,
yo no puedo compromerteme a ser quién no soy,
puedo tratar de mejorar, poner mi empeño
y mi corazón en ello,
esforzarme cada día y cada noche
en construir algo bello que nos lleve a más,
a cumplir lo que contigo anhelo.
Sin embargo, admito aquí aunque no contigo,
que me dolió mucho la manera en que has actuado.
Papi, ¿Por qué me dijiste todo eso?
¿No ves que me lastimas?
Quizá estés enojado,
pero antes cuidabas el modo y el trato
y ahora, no sé que pensar.
Quisiera que te dieras cuenta
que fuiste muy severo e impulsivo
y no tienes derecho a tratarme mal.
Quisiera que vieras que actuaste cruel.
Pero, no creo que pase.
Es más no creo siquiera que oigas mi audio
ni que me hables,
lo usual es actuar desde la revancha.
Las palabras y las acciones duelen,
tanto tuyas como mías,
¿Podríamos seguir o seguiremos lastimando
la relación y haciendo grietas en el corazón
para que ahí poco a poco se nos vaya yendo el amor?
No lo sé, solo sé lo que te diré en la siguiente y última carta de hoy.
Atentamente:
Patricia Adriana.