Este poema es de una belleza exquisita, se los comparto, yo lo leí en la página de Facebook que se llama: Anais, se las recomiendo sobremanera.
Disfruten cada línea, y pasen un maravilloso domingo en cualquier lugar del mundo en que se encuentren.
Dios nos abrace el corazón y nos llene de amor.
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| Todos los derechos de la imagen le corresponden al creador de la misma. Imagen tomada de Pinterest que lleva al link: https://i.pinimg.com/originals/f7/d6/77/f7d6773e5da566c8e8e5d691828a131d.jpg |
La espalda de una mujer es para entendidos.
Amar la boca, los ojos, las caderas firmes, se hace rápido.
Es un hecho pequeño.
La espalda no, la espalda es otra cosa.
Es un privilegio de confianza.
Es la sensualidad que da la espalda al mundo y mira hacia adelante.
La espalda es hembra, y cuando se gira
lo hace porque no teme el engaño.
Es audaz, altiva.
Tiene una vía única que corre en el centro.
Un surco a lo largo del cual caen, de arriba hacia abajo, las puñaladas que no ha sabido evitar, las caricias líquidas de ciertas manos hermosas.
La espalda no retiene, la fuerza de gravedad se lo impide.
La espalda sabe cómo dejarlo ir.
Es un bateador libre, el punto más salvaje de una mujer.
Escalarla con la boca, tenerla firme con las manos,
Acercarnos en un abrazo, es un golpe de suerte.
Pero algunas personas no lo saben, por eso la descuidan.
La espalda de una mujer es su fuerza, su más antiguo fallo.
Se arquea cuando ama, está recta cuando debe, ahí los besos
son más bonitos, los arañazos duelen más.
Para entender a una mujer, basta con leer su espalda.
Curva o tendida, suave o nerviosa.
Si se deja llevar, significa que confía.
Si se da la vuelta es por qué no vuelve.
Autora: Antonia Storace. (Visto en Anais)
