Me he dedicado a limpiar la casa, he visto una película, he leído noticias, artículos, he visto las noticias. He seguido artistas, intelectuales, blogueros. Me he unido a grupos de música clásica, ópera, arte, escultura, pintura, museos, historia, fotografía.
He hablado más con mi mamá, soy más cálida porque no tengo prisa en despedirme, ni ella en ver la televisión o ver su Facebook.
Me he tomado fotos, me siento joven, me veo guapa. He hecho ejercicio, he roto mis récords. He hablado con amigas, con mis hermanos y hermanas, he consentido más a mis perritos, he saludado con más amabilidad a mi vecino.
Recibo cariños y bendiciones de familia, amigos y hasta solo conocidos.
He trabajado con ahínco, con pasión y con total gusto. He gozado tener la oficina en casa, y darme cuenta que mi trabajo es valioso y puedo cumplir a través de la tecnología con mis quehaceres.
Me siento productiva y puedo compaginar mis tiempos de alimentación de una manera mucho más equilibrada, he preparado deliciosos licuados para acompañar mis desayunos, he inventado mezclas a la hora de hacer de comer, y han funcionado, todo hasta el momento ha sabido muy bien.
Bebo menos café pero lo disfruto mucho más.
Hablo con mi chico guapo y siento que me vibra la ilusión, me siento motivada a decirle, a hacerle notar que le quiero, que le adoro y le amo por montones. Me siento perceptiva y sé que soy bien amada, soy bellamente correspondida.
He cantado canciones viejitas, que escuchaba cuando era niña, adolescente, cuando andaba en mis veintes y los principios de los treintas. Hago memoria y sonrío, porque cada día vivido me ha hecho la mujer que soy y esa mujer esta contenta, esta plena.
He regado las plantas, les hablo y les agradezco la vida que me dan, escucho las aves cantar, siento que el sol brilla más.
Seguiré con este descubrimiento de buenas nueva, con el aseo mental, físico, y espiritual por lo menos tres semanas más. Quiero que se vuelva hábito en mí el sentir que respiro, el darme cuenta que mi corazón late y que vivo, que vivo bonito.
Gracias a Dios por permitirme que esta pandemia me traiga paz, me haga reflexionar, sigo orando por aquellos que han enfermado, sigo orando por cada uno y sus familias. Oro por lo que se fueron, por los que están luchando, por los que ya se recuperaron. Oro y bendigo la experiencia porque la madre naturaleza tuvo y tiene un respiro, está renaciendo, esta floreciendo, esta viviendo y eso es maravilloso, eso nos debe dar esperanza.
¿La economía? Se sobrellevará, podemos, siempre podemos mientras trabajemos, mientras sigamos en pie de cumplir metas, mientras tengamos proyectos y aunque haya adversidades no nos detengamos sino que aunque sea lento y paso a paso vayamos caminando.
Para seguir con esta idea, les comparto el texto que leí en la página Zen Toyo, desconozco quién es el autor o autora. Si alguien lo sabe me dice y con gusto le coloco los créditos correspondientes, yo entendí que la página tiene la autoría por eso redacté la referencia. Intentaré seguir averiguando, no obstante, les recomiendo la página de Facebook Zen Toyo, visítenla les va a agradar, estoy segura.
¡Leamos!
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| Todos los derechos de la imagen le corresponden al creador de la misma. Imagen tomada de Pinterest que lleva al link: https://elefantezen.com/que-es-el-estado-zen-y-como-alcanzarlo/ |
Maestro, ¿cómo puedo enfrentar el aislamiento?
-Limpia tu casa. A fondo. En todos los rincones.
Incluso los que nunca tuviste ganas, el coraje y la paciencia de tocar.
Haz que tu casa sea brillante y cuidada. Quita el polvo, las telarañas, las impurezas. Incluso las más ocultas.
Tu casa te representa a ti mismo: si cuidas de ella, también te cuidas.
-Maestro pero el tiempo es largo.
Después de cuidar de mí a través de mi casa ¿cómo puedo vivir el aislamiento?
-Arregla lo que se puede arreglar y elimina lo que ya no necesitas.
Dedícate al remiendo, borda los arranques de tus pantalones, cose bien los bordes deshilachados de tus vestidos, restaura un mueble, repara todo lo que vale la pena reparar.
El resto, tíralo. Con gratitud.
Y con conciencia de que su ciclo ha terminado.
Arreglar y eliminar fuera de ti permite arreglar o eliminar lo que hay dentro de ti.
-Maestro ¿y luego qué?
¿Qué puedo hacer todo el tiempo solo?
-Siembra.
Incluso una semilla en un jarrón.
Cuida una planta, riégala todos los días, háblales, dale un nombre, quita las hojas secas y las malas hierbas que pueden asfixiarla y robarle energía vital preciosa.
Es una forma de cuidar tus semillas interiores, tus deseos, tus intenciones, tus ideales.
-Maestro y ¿si el vacío viene a visitarme?... ¿Si llegan el miedo a la enfermedad y a la muerte?
-Háblales.
Prepara la mesa para ellos también, reserva un lugar para cada uno de tus temores.
Invítales a cenar contigo. Y pregúntales por qué llegaron desde tan lejos hasta tu casa. Qué mensaje quieren traerte.
¿Qué quieren comunicarte?
-Maestro, no creo que pueda hacer esto...
-No es el aislamiento tu problema, sino el miedo a enfrentar tus dragones interiores. Esos que siempre quisiste alejar de ti. Ahora no puedes huir.
Míralos a los ojos, escúchalos y descubrirás que te pusieron contra la pared.
Te han aislado para poder hablar contigo.
Como las semillas que solo pueden brotar si están solas.
